La física, las ondas gravitacionales y Einstein

Esta semana hemos abierto una nueva era en el conocimiento que tenemos del universo. Lo que Einstein proponía en 1916, según su Teoría General de la Relatividad, era que los cuerpos más violentos del universo liberaban parte de su masa en forma de energía a través de estas ondas gravitacionales (la fórmula que nos acompaña como cabecera hoy). Éstas, constituyen vibraciones en el espacio-tiempo, el material del que está hecho todo el universo. Eventos del cosmos como las explosiones de estrellas o las colisiones de agujeros negros. El problema era que Einstein pensó que dado que se originaban demasiado lejos de la tierra, no seríamos capaces de percibirlas.

Sin embargo, un grupo de científicos ha sido capaz de percibirlas. Y de esta manera, hemos confirmado otra pieza más de la física para entender este universo que nos rodea. Hasta la fecha, toda la información que teníamos del cosmos (recordemos que solo conocemos el 5%) se debe a la luz en sus diferentes longitudes de onda. Es decir, siempre hemos observado el universo a través de la luz.

Pues este espectro “visible” (como su propio apellido indica) ahora tendrá una nueva dimensión. Las ondas gravitacionales dan un sentido más y permiten saber qué está sucediendo donde no podemos percibir a través del ojo humano. Por ejemplo, lo que ocurre en un agujero negro. De hecho, el experimento que ha permitido este descubrimiento (que se produjo el pasado 14 de Septiembre de 2015), se produjo gracias a una colisión masiva de dos agujeros negros que tuvo lugar hace 1.300 millones de años. Tras esto, una masa superior hasta en tres veces la de nuestro Sol, se convirtió en energía. Como decíamos al comienzo, “los cuerpos más violentos del universo liberaban parte de su masa en forma de energía a través de estas ondas gravitacionales“.

Pero, ¿y por qué es tan relevante este descubrimiento? Pues porque todo objeto con energía en el universo, produce estas ondas. Un avión, cuando yo estoy corriendo o bailando, dos perros que juegan mientras se pelean, etc. El problema es que estas ondas son insignificantes en el conjunto del universo, por lo que son indetectables. Por lo que para localizarlas, hay que ir a fenómenos muy grandes, como la descomposición de estrellas, el choque de agujeros negros, etc.

Y, de esta manera, con las ondas gravitacionales, se conseguirá lo que los físicos y astrónomos más ansían: información. La que permite evolucionar el conocimiento del universo y por lo tanto, nuestro bienestar y el de nuestra humanidad. Y es que la física, como dice su definición:

Ciencia que estudia las propiedades de la materia y de la energía y establece las leyes que explican los fenómenos naturales, excluyendo los que modifican la estructura molecular de los cuerpos.

Por lo tanto, permite conocernos mejor, y permite conocer mejor por qué estamos aquí y de dónde venimos. Y en definitiva, preocuparnos hasta donde podremos llegar.

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